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LA GESTORA DEL PSOE NO CONSUTARÁ A LAS BASES

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EL PSOE SE ENCAMINA A OTRO COMITÉ DE INFARTO CON SUS FUERZAS DIVIDIDAS AL CINCUENTA POR CIENTO ENTRE LA ABSTENCIÓN Y EL NO.

El lunes 3 de octubre, 48 horas después de la dramática sesión del Comité Federal que acabó con la defenestración de Pedro Sánchez, Javier Fernández, presidente de la Gestora, anunciaba que reuniría esa misma semana a los 17 barones en el Consejo de Política Federal con el fin de llegar a una posición colegiada favorable a la abstención a la nueva cita del máximo órgano entre congreso a final de mes.

Pero los cosas no están siendo fáciles, el NO avanza de forma abrumadora y lo que en principio parecía favorable a decantar la votación, se antoja imposible. Y es que la mayoría que tumbó a Pedo Sánchez no se puede trasladar de forma automática al debate sobre facilitar el gobierno de PP. La presión de Pablo Iglesias decidido a desestabilizar los gobiernos del PSOE que apoyan, ha sido más convincente que la euforia primeriza de Vara y otros presidentes de las comunidades autonómicas que gobiernan. A pesar del incondicional apoyo del PP, y de la salida en tromba de numerosos miembros del PSOE contra Pablo Iglesias con el argumento de que Podemos está aprovechando la crisis interna de los socialistas hasta hacer imposible el dialogo, y refuerza el argumento que demuestra que nunca quisieron un gobierno de unidad de la izquierda.

Por otra parte, los miembros de la gestora se están viendo presionados con reticencias de todo tipo en una organización muy tensionada, que acabó por estallar el 1 de octubre y todavía se deja sentir la onda expansiva. Tanto, que son muchos los cuadros socialistas que auguran otra sesión de infarto si no se llega a un acuerdo previo entre los barones.

En este momento nadie puede predecir la decisión que se adopte para facilitar, o no, la investidura. Javier Fernández ha declarado que el PSOE debió plantearse mucho antes el viraje hacia la abstención, algo realmente difícil con el sanchísmo en pie de guerra y dispuestos a hacer pagar a los barones la defenestración de su líder. También las redes sociales están siendo muy activas en este proceso. Los partidarios del exsecretario general han recogido 70.000 de las 93.000 firmas de militantes que necesitan para obligar a la gestora a convocar primarias y un congreso extraordinario. El gran temor de los promotores de este órdago que lidera el alcalde de Jun (Granada) es que la gestora maniobre para impedir que Susana Díaz tenga rivales en las primarias para elegir al futuro secretario general. Pero lo veo difícil, el PSOE andaluz dio ayer un paso decisivo; por primera vez, el portavoz de la federación socialista más poderosa pronunciaba la palabra abstención asumiendo una responsabilidad que había evitado en la última sema. Sin embargo, la determinación de los socialistas andaluces topo ayer de frente con los catalanes del PSC que anuncian votar NO aunque esto suponga romper la disciplina de voto. La victoria de Iceta, en las recientes primarias del Partido Socialista en Cataluña, solo supone un dolor de cabeza menos fuerte que el que habría supuesto su rival Nuria Parlon, cuya victoria fue tan ajustada como los avales: 54 por ciento de los votos frente al 46 de su rival. La batalla interna está servida y se va a librar en el Comité Federal del próximo domingo donde se supone que, a pesar de situaciones tan virulentas, de alguna manera se buscará una fórmula que propicie un gobierno de Rajoy, facilite el desbloqueo y normalice la situación de parálisis que se vive en España: tan importante es gobernar como liderar una oposición y ser decisivos en todas las políticas de este país, como defiende el sector más constitucionalista. Según Javier Fernández es más inteligente impedir otros comicios y que así la derecha no tenga el control absoluto, que es lo más probable según pronostican las encuestas, pero el NO está muy radicalizado y la obcecación no admite razonamientos. En fin, todo es previsible en este nuevo PSOE inundado de progresistas agitados por un rencor ignorante que retuercen la historia porque se saben incapaces de cambiar el porvenir.

Hay otra cuestión que está siendo marginada, el apoyo a la gobernabilidad. A pesar de que Rajoy ha afirmado que no pediría nada a cambio de facilitar la investidura, a nadie se le escapa que el próximo gobierno ha de tener mínimas garantías de estabilidad, en caso contrario se podría poner en peligro el despegue económico y el orillamiento de las fuerzas populistas que condicionan la política de las grandes ciudades españolas. Podemos y sus confluencias han pisado moqueta y no van a dejarlo así como así. El PSOE ha perdido una ocasión extraordinaria: participar en la reconstrucción de un Estado cuyas instituciones y reglas han envejecido, y en un compromiso de cohesión nacional ante el desafío soberanista. Lo contrario será un mandato espinoso, turbulento, y con toda probabilidad, corto. La posibilidad de elecciones volvería a ser una incógnita.

Sin embargo, la convocatoria por parte del Rey sí obliga al PSOE a tomar una decisión antes de acudir a la cita. A pesar de que el tiempo urge, los socialistas todavía andan divagando sobre la decisión de poyar a Rajoy o se enfrentan a nuevos comicios en principio poco favorables para ellos. Lo más probable es que el Comité del PSOE se celebre el próximo domingo, 23 de octubre, la víspera del comienzo de la ronda de consulta del Rey, ya que el 21 y 22 Javier Fernández que también es presidente del Principado de Asturias, acompañará a los Reyes en los premios Princesa de Asturias. Coincidiendo con estas fechas Zarzuela notificará al Congreso de los Diputados cual será el orden de la ronda. Y este orden es fundamental porque en función del mismo la presidenta tendrá más o menos margen para convocar el pleno. Las consultas podrían terminar al medio día del miércoles 25. De esta forma, la primera votación en el Congreso podría celebrarse el 26 o 27 de octubre y, si el candidato no logra la mayoría absoluta en esta consulta inicial, la segunda votación tendría lugar el 28 o 29, aunque los plazos podrían apurarse hasta el 31. Este día comienza el margen de dos meses establecido por la Constitución para disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones. Si por el contrario, no hubiera investidura o esta fuera fallida por no conseguir votos suficientes, Don Felipe esperará a que venza el plazo constitucional del 31 de octubre para disolver las cortes y convocar terceras elecciones.

Por tanto, todo depende del PSOE y su última batalla interna que se va a librar el próximo domingo, cuando se celebre el Comité Federal, donde ante la imposibilidad de presentar una alternativa, la Gestora tome la decisión de que se acate la abstención o el no y la disciplina de voto. La pinza formada por las organizaciones territoriales afines a la postura extremista de Pedro Sánchez y la militancia socialista reclutada para el NO va a ejercer una presión que pondrá a prueba la resistencia no solo de Javier Fernández, sino del propio PSOE en su conjunto. Todo está en el aire y habrá que hacer encaje de bolillos para ensamblar tanta pieza descarriada. La cuestión es cómo se consigue, sin romper los grupos parlamentarios, conseguir la cuadratura del círculo. Ahí está el debate: así las cosas, se está abriendo paso la idea de las once ausencias en la segunda votación de investidura. Rajoy saldría investid por un solo voto, que es un resultado acorde con la fobia que suscita. De una forma o de otra el problema está en conseguir una postura común, sin la disciplina de voto, lo que supone un constante desafío para un partido que hace aguas por los cuatro costados de su estructura. De hecho, en el próximo comité, con las fuerzas al cincuenta por ciento matemático, mayor suspense, imposible. Todos saben lo que unas terceras elecciones en un año significarían para el partido...y para ellos. Muchos perderían su escaño. Como para pensárselo. En las próximas horas, los diputados y senadores del PSOE, se reunirán en el Senado con la Gestora, que después, en Ferraz, fijará el orden del día del Comité Federal, y el guion, hoy todavía por escribir, para iniciar la reconstrucción del Partido Socialista, del que según el propio Javier Fernández, solo queda el solar.

Mientras el PP ha ido consolidándose, el PSOE no ha hecho más que perder fuerza hasta el punto de haber perdido no solo la carrera hacia la Moncloa, también su líder y, lo que es más grave, ver amenazada su primacía en la izquierda. Si sigue cometiendo errores tan graves, como los cometidos últimamente, corre el riesgo de quedar como un partido testimonial, como le ha ocurrido a sus colegas griego e italiano.

20 de octubre 2016

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