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Rajoy: por fin presidente

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CON LA ABSTENCIÓN DEL PSOE (DISCIPLINADO O, EN PARTE, FRACCIONADO POR EL “NO”) UN GOBIERNO “INEDITO” –ABIERTO AL DIALOGO-, PARA RECUPERAR LA INICIATIVA PARLAMENTARIA. ACUERDOS PUNTUALES ENTRE PP, PSOE Y CS, PODRÍA SUPONER UN RESPIRO EN ALGUNAS DE LAS GRANDES  REFORMAS QUE ESPAÑA  NECESITA.

Trescientos días después de las elecciones generales del 29 de diciembre, tras el desbloqueo político y después de escuchar a los partidos con responsabilidad parlamentaria por tercera vez en menos de un año, el Rey encomendó formar Gobierno a Mariano Rajoy.

El presidente del PP se someterá hoy jueves a la votación de su segunda sesión de investidura, con la garantía de que recibirá en segunda votación (el sábado)  el aval de la cámara  para repetir mandato en la Moncloa.

En  rueda de prensa posterior a su comparecencia ante el Rey, Rajoy  reconoció que si se ha llegado a este punto que permite el desbloqueo es porque se ha producido rotundo y clarisímo de una mayoría para evitar unas terceras elecciones. La decisión que tomó el PSOE el pasado domingo sobre su abstención en segunda votación permitirá su investidura, algo razonable y responsable. Y no olvidó a sus socios de investidura, Coalición Canaria, y Ciudadanos del que también destacó la actitud responsable que adoptó en agosto. Reconoció que le habría gustado contar con una mayoría parlamentaria más amplia. Pero a partir de ahí, prometió que trabajaría desde el primer día para lograr un Gobierno capaz, responsable y duradero, que tenga como herramienta el dialogo y el acuerdo.

Comienza la legislatura del dialogo, que no del gallinero, supongo, política de verdad, de búsqueda de equilibrio táctico en partidos con sentido de estado con los que todos mantengas la apariencia de responsabilidad institucional y no concedan al contrario  ventajas desproporcionadas que luego sean castigadas por los electores. Apelando a un sentido de compromiso inedito en la democracia española, porque es inedita la situación actual, en la que hay una mayoría parlamentaria opuesta al nuevo Gobierno. No se trata de que la oposición sea constructiva sino corresponsable en gran medida con la acción de gobierno

Habrá transcurrido casi un año dese las elecciones de 20-D, y 125 días desde  las del 26-J, ambas saldadas con victoria del PP (la segunda más amplia que la primera). Toda una antología de cómo perder el tiempo de manera baldía e irresponsable, cuyo máximo responsables es el dimisionario  Pedro Sánchez, que en su intento de salvar su corta carrera política (plagada de fracasos electorales) metió al país en un enorme embrollo y a su partido en la crisis más grave que se recuerda. Lo que este señor ha hecho a España con pleno convencimiento, persistiendo en el error y en su odio, con gran daño para la economía nacional, en la paralización de la Administración, en las elecciones inútiles, que con tal de ser investido presidente estaba dispuesto a vender a su madre: patria. Lo sorprendente no es solo que  siga como diputado del partido que ha destrozado, sino que le hayan expulsado como militante.

El debate empezó ayer, a las seis de la tarde, con el discurso de Rajoy, que fue corto y conciliador, como reflejo del nuevo estado de la política española, despojado de la certeza que confieren las mayorías parlamentarias claras a favor o en contra de la presidencia del Gobierno. El candidato popular introdujo la variante del entendimiento, a la que otros renunciaron y a la que ahora se agarran, más por necesidad que por virtud política. La primera votación se producirá hoy jueves por la tarde, tras la intervención de los demás partidos –de menor a mayor-,  pero Rajoy necesitará una segunda votación, el sábado, para poder ser reelegido, al no contar con mayoría absoluta. El domingo podría jurar ante el Rey y formar Gobierno, según el calendario que prevén en la Moncloa, y siempre que se publique en el BOE a tiempo.

Independientemente, y a pesar de las premuras con que se iniciará el debate, la Gestora del PSOE contiene la respiración porque sabe la fuerte división en el Comité Federar se ha trasladado al grupo parlamentario y, al menos 18 de sus 85 diputados han decidido o están pensando desobedecer la orden de abstenerse. Si eso ocurre Pedro Sánchez se sentiría reforzado como para disputar de nuevo la Secretaría General del PSOE a Susana Díaz, pero también tendrá un dilema  Javier Fernández, decidir de inmediato  si mantiene a los rebeldes en el Grupo Socialista o  los expulsa, perdiendo el liderazgo de la oposición  en favor de Podemos.

Un auténtico “sorpasso” parlamentario que cambiaría el escalafón del grupo y los puestos que ocupan en el hemiciclo. Iglesias acabaría sentado en el escaño que sucesivamente ocuparon Felipe González, Joaquín Almunia, José Luís Rodríguez Zapatero o Alfredo Pérez Rubalcaba, lo que sería un síntoma a considerar.

Los partidarios del “no” en el PSOE tienen en común el haber llevado a su partido a los peores resultados electorales en sus respectivas comunidades autónomas. No contentos con sus fracasos locales animan con entusiasmo al Comité Federal a reproducirlos a escala nacional.

Es una verdadera paradoja que estos mismos dirigentes se hayan alzado como portavoces del verdadero PSOE y custodios de las esencias que, según ellos,  se perderían con la abstención a Rajoy, cuando lo cierto es que las esencias, los votos y los escaños ya los había perdido el PSOE  en esos territorios bajo su dirección. Aparentan cuidar el capital político y solo administran su ruina electoral, por la que ninguno ha dimitido, dicho sea de paso.

Con Sánchez, el PSOE ha estado a punto de consumar  el sueño de Zapatero: desaparecer en Cataluña para convertirse en el ala izquierda del independentismo y ser absorbido por Podemos en el resto de España. La situación toca fondo. Sólo un pacto de gobierno con PP y Cs, para reforzar un modelo caduco, permitiría al PSOE pasar por esa responsabilidad de Estado que fija el socialismo europeo.  Política de Estado por encima de partidos.

En política es importante ganar la autoridad personal, que incluso se tiene y se acredita cuando los resultados son adversos si se gestiona con dignidad y arrogancia. Los que  atacan a la Comisión Gestora y desafían al Comité Federal no se preguntan, y deberían hacerlo, si tiene suficiente autoridad para reprender con osado desparpajo a unos compañeros no menos socialistas ni menos comprometidos con el PSOE que ellos.

Quizá por eso el presidente de la Gestora, Javier Fernández, sigue resistiéndose  a hablar de sanciones y avanzaba de forma enigmática que todo será muy meditado dando a entender así que no les expulsará por las consecuencias terribles que tendría para el PSOE.

27 de octubre 2016

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