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PUIGDEMONT MANTIENE EL PULSO AL GOBIERNO

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PUIGDEMONT MANTIENE EL PULSO AL GOBIERNO

 

Confieso que estaba equivocado. Puigdemont en manos de la justicia alemana presagiaba peor destino para su situación de prófugo. Pero es evidente, al Gobierno de Rajoy le crecen los enanos, por arriba, por abajo, por delante, por detrás...  Los errores se pagan y este ejecutivo siempre llega tarde o a destiempo,  se las dan todas en el mismo lado, o en cualquier otro, que más da. Siendo la opción menos mala entre lo disponible, la sensación de impotencia produce que todo lo malo que puede pasar acabe pasando. El marianismo siempre va a remolque, asustadizo y dubitativo, apocado, no sabe venderse, y merece un suspenso en comunicación. En ocasiones, hasta las respuestas más acertadas precisan de impulso para llegar al ciudadano. Urge exhibir energía política y adaptarla al discurso, transformar  la forma de comunicar en estrategia, ajustarla  a los nuevos tiempos y  desmontar el aparato de presión del separatismo que empieza en las escuelas (convertidas en órganos de propaganda y fractura social), el adoctrinamiento de TV3 y otros medios de comunicación autonómicos, reformar la ley para situar a los mossos bajo la autoridad de Interior, recuperar la libertad de estudiar y rotular en español, y mantener activo el 155 durante el tiempo que los separatistas sigan burlándose de las leyes. O se combate de frente y sin complejos o seguiremos siendo el  hazmerreír del mudo, con el desprestigio que ello conlleva.

Dicho esto, la puesta en libertad  del Puigdemont, previo pago de una fianza de 75.000 euros con exclusión del delito de rebelión, deja a la nación española en estado crítico, con sensación de burla, impotencia y desamparo. El peor varapalo posible por parte de la justicia de un país aliado miembro de la Unión Europea. La decisión de la justicia alemana se ha cargado de un plumazo toda la estrategia del Gobierno ante el conflicto catalán y deja en evidencia al propio Estado: el castigo del golpe se ha evaporado. La actuación judicial es el único resarcimiento moral que queda a los españoles constitucionalistas tras el golpe.

 Lo que el independentismo ha hecho en Cataluña no solo merece la respuesta más contundente, hay que decirlo alto y claro para que el mundo se entere. No basta con tener la ley de nuestra parte, hay que contarlo y convencer, como hacen ellos con su demagogia barata pero efectiva. El tanto que se anotó ayer el separatismo catalán en Alemania invita a lamentar la deficiente labor de la diplomacia española en la batalla de imagen y los grandes medios internacionales de comunicación. En solo diez días el discurso separatista ha calado en la sociedad alemana, que ve “un preso político” y se va a dar la paradoja de que si se acepta la entrega a España de Puigdemont solo podrá ser juzgado por malversación, mientras que los miembros de su Gobierno lo serán también por rebelión y se enfrentarán a una pena de 25 años de cárcel. Hay que tener en cuenta, también, que si en un país cuya legislación es favorable a la entrega por delito de alta traición ha tenido estas consecuencias, el panorama de los otros huidos a Bélgica, Reino Unido y Suiza (en libertad sin fianza) no parece más halagüeño.

La situación es extremadamente delicada desde cualquier punto de vista, suponiendo que este serio contratiempo no desemboque en la investidura de Puigdemont y, como consecuencia, en  la inutilización del famoso artículo. Dejaría al Gobierno en estado crítico, es decir K.O.

elblogdepacobanegas 6 de abril 2018

 

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