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DISCULPEN: HOY NO DOY RUEDA DE PRENSA

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El sector crítico del PSOE dice “no es no” al secretario general. Si los españoles vamos a terceras elecciones Sánchez dejaría al PSOE con 68 escaños, por detrás de Podemos. Si PP y C’s mantienen su acuerdo, sumarian sobradamente la mayoría absoluta. 

Les parecerá una obviedad: en España hay carteristas, okupas, ladrones, políticos y similares, entre otros etcéteras. Y no sé si viene a cuento, ya puestos, me viene a la memoria la pregunta incómoda de un periodista a Borges: ¿En su país, todavía hay caníbales?  La respuesta fue.  Ya no, nos los comimos a todos.

Perdonen la tontería, quería escribir sobre la política española y la sesión de ayer en Ferraz y la verdad, no me puedo concentrar, a pesar de que los medios de comunicación de hoy podrían influir en cualquiera por su coincidencia.  No sé si inclinarme por un tono de tragedia de Esquilo, o por un sainete cómico tipo “Ni  pobre ni rico, sino todo lo contrario”, de Tono y Mihura, que resultaría muy divertido  protagonizado por Zapatero, Sánchez y Susana. De esta forma la política española podría ser trasladada a las páginas de espectáculos de los periódicos, dando un respiro a los ciudadanos con la oportunidad de unas cuantas carcajadas. Demasiado ha soportado el ciudadano, en cuarenta años de esta gente, como para apiadarse de su grotesco ridículo de ahora.  Entre todas las majaderías que ha dicho Pedro “El Empecinado”, en algo tenía razón: el PSOE debe elegir si quiere ser un partido antisistema, una suerte de Podemos centenario, o un remedo de los sucesivos “Torrente” coprotagonizado por Pajares, Esteso y los Ozores, parodiando  “Presidente por un día”, al amparo de la estupidez o el despropósito, que a esto nos lleva la ambición y las alucinaciones de este “don Quijote”. A veces no sabe uno si dejarlo o seguir dando por saco, reclamando sentido común a los estúpidos que creen que por tener la cabeza en el agujero no se les queda el culo al aire.    

El espectáculo ofrecido ayer en Ferraz, con el PSOE zarandeado como una pelota de baloncesto, provoca mucho humor si no fuera una situación tan trágica. Corregir esa deriva requerirá cirugía dura y mucho patriotismo. No hay ganador, todos perdieron: solo ha ganado España?, aunque un poco tarde. Como en todas las guerras las consecuencias condicionaran, para mal, el futuro de la política nacional por tanto, el que haya ganado España queda subordinado a la deriva de los hechos consumados, todavía no destapados, supongo para no alarmar. Pero la noticia está ahora en esa enorme desgracia que representa la dispersión de un partido absolutamente necesario para la gobernabilidad del país. 

Unos a otros ayudaron a entender la jornada más penosa que se recuerda en el PSOE. Este cruce de reproches llegó en el momento de  máxima tensión, cuando la Ejecutiva de Sánchez decidió votar por un Congreso extraordinario en una urna “truco” estratégicamente situada. Los críticos estallaron y comenzaron a gritar “pucherazo” y “sinvergüenzas”. Algunos asistentes, entre ellos Susana Díaz, no pudieron reprimir las lágrimas. De nada sirvieron los muchos llamamientos a la calma y la moderación. Lo que digo, la caricatura se ha apoderado de Ferraz, los espectadores más sugestionables (algunos infiltrados de Podemos) tildan de “motín” o “alzamiento”   

El “invencible” secretario general tuvo que dimitir, le habrían cesado con una moción de censura que contaba con más adhesiones de las correspondientes al 20% que establece el reglamento. El Comité Federar continuó ya sin Sánchez, y decidió nombrar una gestora presidida por el presidente asturiano Javier Fernández encargado de recomponer el desastre ocasionado por el enroque de Pedro Sánchez y su populismo iluminado: en dos años de mandato, no ha levantado una propuesta seria sobre los grandes problemas de España. Heredero imitador, a su vez, de Rodríguez  Zapatero iniciador de esta deriva letal que ha reabierto heridas, dividido al PSOE en dos mitades enfrentadas y puesto en peligro la unidad de España.  

Pedro Sánchez está ya en la historia por haber sido el primer secretario general elegido en primarias el 13 de julio de 2014, por 65.000 votos frente a los 42.000 de su rival, Eduardo Madina, y, sobre todo,  por ser el primero en salir corriendo por el garaje porque alguien amenazó con tirarlo por la ventana. La irresponsable deriva de Sánchez sembró la alarma en los miembros del partido con sentido de Estado y la consecuencia degeneró en la situación que estamos viviendo. La salida de Sánchez ha sido tan traumática como su gestión. Entre todos lo mataron,  el solo se murió: los ahora críticos también tienen su parte de culpa en la crisis, a la que ha ayudado al consentir con su silencio y sus amagos  una estrategia que ha acabado matando políticamente al PSOE. La dimisión –más bien expulsión- de Sánchez llega tarde y deja al partido privado de fuerza política para plantear un proyecto para España y para la izquierda. La votación sobre la convocatoria de un congreso extraordinario fue, en realidad, una moción de censura a la que los seguidores de  Sánchez no escatimaron, como digo,  artimañas y papeletas sin control. Pero el sector crítico, crecido en el transcurso de la jornada, acabó por imponerse en mayoría sobrada (132 a 107) y mandar al traste su ambición por aferrarse al cargo para el que ya estaba deslegitimado por las urnas, y ahora por las encuestas si se tripitieran las elecciones. Los últimos sondeos publicados pronostican una debacle para el PSOE, que quedaría con 68 escaños, por detrás de Podemos que alcanza los  69, frente a los 71 que obtuvo el 26 de junio, coaligado con Izquierda Unida. Mientras que Partido Popular podría alcanzar los 159. Ciudadanos también perdería siete diputados, pero tendrían un papel relevante en la gobernabilidad,  sumarian para una sobrada mayoría absoluta con el PP. Así se desprende de la encuesta de GAD3 realizada para ABC, coincidente con otras similares. De ellas se deduce que si se celebraran unas nuevas elecciones acabarían con el bloque político si se mantiene el pacto entre el PP y Ciudadanos, que sumarían 184 escaños.  

La gran duda que existe es qué decisión adoptará el PSOE después de la dimisión de Sánchez, y el panorama que se les presenta si se convocan unas nuevas elecciones. Dadas las circunstancias y la posibilidad de perder otros 17 diputados –según las encuestas-, los 85 actuales suponen un resultado que hoy por hoy firmarían muchos en el PSOE. La tendencia es demoledora para la izquierda e ilusionante para la derecha. Los políticos dicen y hacen, pero es el votante  quien decide. La preferencia de un porcentaje importante del electorado sería una gran coalición entre PP, PSOE Y C’s, pero esta fórmula resulta improbable, el núcleo duro de los votantes socialistas prefieren a Podemos. 

 España necesita que el PSOE se recomponga con urgencia y dentro del consenso constitucional ayude para hacer frente a los desafíos presentes. Se abre un tiempo nuevo en el que el socialismo español habrá de enfrentarse al reto de encontrarse a sí mismo, porque lleva demasiado tiempo perdido en  el laberinto de la moderación y la responsabilidad.  

3 de octubre 2016

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