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LA CORRUPCIÓN QUE NO CESA

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LA CORRUPCIÓN QUE NO CESA

Todo el mundo lo piensa, en pura teoría. Tanto los políticos como los ciudadanos, parecemos estar de acuerdo en que es necesaria la regeneración de las instituciones políticas de España. Pero, desgraciadamente, en la práctica, nadie parece querer desprenderse de la posibilidad de desviar dinero en beneficio propio, del partido, o de los cómplices que les acompañan. Los Pujol y su familia, que han robado a mansalva, ocultado cuentas en paraísos varios..., el Partido Popular con la trama de la Gürtel, y dimisiones en cadena. El PSOE y sus “cien años de honradez”; no hace falta hurgar en tiempos pasados, que también,  y, la versión socialista Gürtel-bis que sitúan a la administración de Zapatero en la trama de financiación del PSOE valenciano. El joven Podemos, con sus viajes a Venezuela y guiños a Maduro. O Ciudadanos que, a pesar de no haber tenido responsabilidades de gobierno, algún conato de incendio ha tenido que apagar. La clase política en España es fiel al refranero: todo hombre tiene su precio, solo hace falta saber cuál es.

Y lo más peligroso, se aferran al cargo como tabla de salvación cuando su posición es ya insostenible porque el hecho de no haber ejercido antes ninguna otra profesión fuera de la vida pública les supone desconocimiento y desapego de la realidad, solo aspiran alcanzar el poder mediante la manipulación de la historia o de su historia personal, la mayoría de los casos nula o inventada.

Y si nos centramos en la actualidad más reciente. Ahí tenemos el caso de los ERE falsos. Sus encausados forman parte de esa partida de gente que nunca se quedaría con algo de usted. De hecho no se han quedado con nada, al menos eso es lo que afirman los dos últimos presidentes de la Junta de Andalucía. Habiendo sido consejero de Hacienda, Griñán afirma que desconocía la partida presupuestaria hasta que empezó a instruirse la causa, incluso tildó de insignificante este dinero en relación con el ingente presupuesto global. A pesar  de los 800 millones de euros desviados de su misión fundamental a través de una manipulación diabólicamente  enrevesada que hace difícil, al parecer, distinguir entre responsabilidades políticas y penales, a pesar de que todo el mundo lo cree, se hace difícil discernir si había una trama de la Junta de Andalucía para desviar dinero con destino a los amigos del PSOE. El juicio en cuestión, que esconde años de instrucción e investigación, queda agazapado en una suerte de juicio político con la creencia de considerar a sus administradores inexpugnables todopoderosos en su cortijo socialista andaluz. La cuestión es que han desaparecido 800, 1.000 o 2.000 millones de euros –se ha manipulado tanto que ya no sabe nadie de que cifra estamos hablando- y da la sensación de que hay que pedir disculpas por las “molestias” que se les está causado a los presuntos delincuentes. Pero mira por donde, un exceso de confianza ha hecho que los dos poderosos presidente de la Junta de Andalucía, Chave y Griñán, estén sentados en el banquillo por el reparto de esa fortuna entre amiguetes, siervos, cómplices, testaferros, o a cambio de votos a través de una trama institucional de la que al parecer no se habían enterado, a pesar de lo burda, vulgar y escandalosa que ha sido la puesta en escena. Tanto ataque justificado del PSOE al Partido Popular por comportamientos igualmente injustificables les llevan a la vergüenza de tener que autoaplicarse idéntica medicina. 

Para que todo el mundo lo entienda, los inmensos fondos con que Europa planificaba homogeneidad de territorios –proyecto de país federal único a medio plazo-, a costa de perder el tren de la economía moderna, fueron  destinados a construir el cortijo particular del PSOE y a financiar un inmenso poder –camuflado en forma de PER o ERE- que ha convertido a una inmensa mayoría de ciudadanos andaluces en esclavos o prisioneros de una mísera  limosna. Andalucía, con el mayor escándalo de corrupción de la democracia, donde el PSOE se ha especializado en la doble desigualdad y compra de votos, todo el mundo sabe que un control así no se puede mantener en pie sin repartir mucho dinero. En España se ha instalado una doble vara de medir respecto a la exigencia de responsabilidades políticas y penales, según qué  partido. La corrupción en sentido estricto  es uno de los principales factores de empobrecimiento de la sociedad, nos cuesta cada año cientos de millones de euros del dinero público pagado con nuestros impuestos. Pero más vale tarde, dejemos a la justicia que haga su trabajo.

elblogdepacobanegas 17 de abril 2018

 

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