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A VUELAPLUMA

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 A VUELAPLUMA

La corrupción en España no solo representa una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, es mucho más grave la sensación de una justicia a varias velocidades a la hora de plantar cara a los desmanes corruptos de determinadas personas. Este es el caso de la familia Pujol, como el de tantos imputados, no se trata de contribuir a un encarnizamiento mediático gratuito e irresponsable, o de vulnerar la presunción de inocencia con una condena preventiva, sino de impedir una irritante sensación de que el expresidente y su tropa, son inmunes a la acción de la justicia. Es evidente que su situación procesal de libertad permite destruir pruebas a la comisión de nuevos delitos de blanqueo o de alzamiento de bienes.

En los tres años de instrucción judicial que afecta a los Pujol la Fiscalía Anticorrupción nunca ha solicitado medidas cautelares más allá de la retirada de su pasaporte, tardó, en concreto, 17 meses en pedir al juez que retirara el pasaporte e impidiera salir del país. La conclusión es que la UDEF (Comisaria General de Policía Judicial) cree que Pujol Ferrusola y su exmujer tienen bastante dinero fuera de nuestras fronteras de difícil localización. En España hay una serie de familias, con nombre y apellidos muy concretos, que siempre salen beneficiados. La amnistía fiscal de PP pudo haber sido otra de las pasarelas que facilitó irse de rositas, permitiendo grandes movimientos de capitales que se podrían estar produciendo por la lentitud de los trámites judiciales.

El primogénito, Jordi Puyol Ferrusola, tuvo libertad para viajar por el mundo moviendo grandes cantidades de dinero de origen, cuanto menos sospechoso, en contraste con la diligencia habitual en otros casos en los que con gran aparato mediático se ha escenificado una cacería policial, medios de comunicación incluidos, en una acción preventiva que en muchas ocasiones se trataba de una acusación infundada. O de otros encausados que pasaron tiempo en la cárcel mientras el juez investiga sus movimientos, como medida preventiva para que no se fugaran o entorpecieran la investigación. Evidente es que hay dos varas de medir.

Desde que se inició la publicación de este serial, tarde y con los hechos consumados, han corrido ríos de tinta en un intento de denuncia de las maniobras ¿delictivas? de esta familia. Pero lejos de poner cierto freno, se suceden como un reguero de pólvora. Con toda la prudencia: No hay tiranía mayor que la ejercida en nombre de la ley y al amparo de a justicia (lo dijo Montesquieu), me limito a recoger datos de los grandes medios de comunicación. Y llueve sobre mojado. Jordi Pujol Ferrusola, convertido en el cerebro del clan, en una de sus últimas evasiones -presuntas hay que añadir a pesar de la documentación que avala a la noticia-, no solo evade 4’5 millones a México para esconderlos a la acción de la justicia, por ejemplo, envía medio millón de euros a Francia con el mismo propósito, finge un préstamo ante notario para construir un centro comercial en Perpignan, entre otras como durante tres números seguidos ha venido publicando ABC. El intento de conseguir préstamos y subvenciones en Francia para grupos catalanes que están entre sus mejores clientes, o sus pretendidas maniobras para dinamizar con su intervención en diferentes acciones, licitaciones, concursos y obre pública, para que se adjudique a las empresas que pagan sus servicios, así todo queda en casa, en una ingeniería contable, empresarial y jurídica de sofisticada estrategia de préstamos ficticios de imposible localización por la agilidad en las transacciones internacionales y la libertad de movimiento de que goza los investigados.

Otra de las certezas es que al primogénito de los Pujol le importó un pepino la acción de la justicia y puso todo su empeño en sacar de España sus millones manchados de influencias y de blanqueos. Es casi imposible calcular e importe de las cantidades obtenidas de forma presuntamente fraudulenta, toda vez que son cuatro los juzgados, Policía, Guardia Civil y la Fiscalía, implicados desde 2012. Unas cifras escalofriantes que conducen a una inevitable pregunta: ¿por qué nadie de esta familia, ha dado con sus huesos en prisión?. Y lo más irritante, lejos de amilanarse ante las evidencias policiales, la familia Pujol se ríe de la justicia exhibiendo una chulería indignante, exhibicionista, de derroche y humillación que sobrepasa todos los límites. Sabiendo lo que sabemos hoy, es imperdonable que hayan podido actuar con esta desfachatez durante tanto tiempo.

Solo existe una explicación posible para esta sinrazón indignante: lo que pueda haber debajo si el honorable tira de la manta como amenazó abiertamente: si se toca la rama del árbol caen todas. El miedo a la información de la que pueda disponer el jefe del clan podría provocar un escándalo, y desencadenar un conflicto de magnitud sísmica. Como estamos viendo, y en la proporción que se suceden los acontecimientos, la capacidad de inmoralidad de nuestros políticos, y más (sálvese quien pueda), es inagotable. España no solo es diferente, es imprevisible.

 

Las fotos pertenecen a sus autores

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