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LA CASA DE TÓCAME ROQUE

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LA CASA DE TÓCAME ROQUE

El PSOE está ante el riesgo de sufrir un cisma que abocaría a un partido de casi 140 años de historia a asumir un papel secundario, irrelevante o residual en nuestra política. Por tanto lo primero es solucionar su cisma interno, algo que necesita tiempo, debate, reflexión y, desde luego, aclarar su idea de España. La estrategia de Pedro Sánchez en su día no solo trajo al PSOE el germen de una división fratricida en el que el odio visceral entre familias se ha impuesto sin matices a la convivencia pacífica, sino pretender que un socialista andaluz tenga una idea distinta de España que un socialista madrileño, catalán o vasco, como está ocurriendo de forma cada vez acusada. El debate político en España estará mutilado mientras estas actitudes sectarias no sean desveladas en su magnitud real.

Entre los muchos errores de Pedro Sánchez, cegado por su ambición y vehemencia, el más grave fue no pensar que antes de un secretario general, el PSOE necesita decidir que quiere ser en las próximas dos décadas y de esbozar una nueva identidad política que permita a una izquierda constructiva, ajena a los complejos y sectarismo, seguir condicionando la gobernabilidad de España o, directamente, poder gobernar otra vez. Por tanto tienen que ponerse de acuerdo en quien es su enemigo electoral, el PP o los separatistas, alejarse de Podemos o ser absorbidos por ellos. Mientras no aclaren estas cosas el PSOE será un prisionero de sí mismo.

El Comité Federal celebrado el pasado domingo ha sido la demostración del apabullante, y legítimo, dominio que ejerce la gestora presidida por Javier Fernández sobre la minoría que a priori representan el sector crítico y los partidario de Pedro Sánchez. Una cosa es provocar un sonoro ruido mediático, y otra distinta poder expresar con votos contantes y sonantes su oposición a la gestora. Y de momento, en este aspecto, los críticos pierden por goleada. Como era de esperar, sufrieron una derrota sin paliativos aquellos que proponían remover la militancia contra la gestora para provocar la celebración del congreso federal en abril. Solo un puñado de votos se opuso a la fecha pactada de 17 y 18 de junio, donde el primero en mover ficha ha sido Patxi López que anuncia su decisión de presentarse para liderar esta nueva etapa, flaco favor, el perfil de este personajillo lo desautoriza cualquier hemeroteca. Llego a lehendakari del País Vasco con el apoyo incondicional del PP para traicionarle a las primeras de cambio. Presidente del Congreso en la legislatura más corta de la historia, su parcialidad ha sido tan descarada que no ha desaprovechado oportunidad de zancadillear a los populares, acercarse a los nacionalista, y simpatizar con Podemos. Cualquier apoyo le vale si le permite seguir disfrutando de coche oficial. Felpudo de Pedro Sánchez –consejero con trastienda-, para dejarlo en la estacada con la pretensión de ocupar su proyecto. El personaje que llegó al Partido Socialista Vasco en un lugar de privilegio y lo dejó en cuarto lugar pretende ahora llegar a la secretaría general del PSOE e iniciar la importante tarea de su regeneración. Supongo que el veterano partido podría encontrar un líder mejor que este oportunista que, por otra parte, nunca ganó unas elecciones; ni siquiera las del 2009 que le auparon como lendakari. Y no es que sea novedad, en esta clase política que ocupa el Parlamento, no tiene titulación: inició estudios de ingeniería industrial pero no llegó a concluir ni ha trabajado nunca en esta especialidad.

El exlendakari lleva meses deshojando la margarita. Mientras se ofrecía como apoyo incondicional de Sánchez, al que intenta sin éxito que dé un paso atrás, la estrategia ha descubierto su hipocresía. Ahora confía en que el exsecretario general ya no dé el paso adelante porque en una elección entre él y Susana Díaz, Patxi López tendría mucha más oportunidad de ganar la secretaría general que si son tres los candidatos en liza. Cuenta con los barones que fueron sanchistas hasta el 1 de octubre y que ahora buscan otra alternativa a Díaz que no tiene ninguna prisa por anunciar su candidatura, sus planes pasan por dejar correr los plazos hasta el próximo Comité Federal de marzo. Será entonces cuando despliegue su potencial para intentar convencer a los 180.000 militantes socialistas. La mayor prueba del desconcierto y debilidad del PSOE lo muestra el hecho de que haya sido Patxi López el primero que se haya tirado al ruedo en lidia de primarias para la secretaría general, sin guardar las apariencias de su dudosa adhesión a Pedro Sánchez.

Con el Comité Federal ha empezado a cuenta atrás hacia una refundación del PSOE. Eso, y no otra cosa, en lo que subyacía en el discurso de Fernández, cuando apeló a la socialdemocracia frente a los excesos de una extrema izquierda que se arroga falsamente los principios del socialismo. El problema radica en que esta “tormenta perfecta” no se arregla con un congreso del partido, tras una gestora o unas primarias. Es imprescindible suavizar tanto odio concentrado, el enfrentamiento por sistema, y la presión que esta situación ejerce en las decisiones por mucha voluntad que pongan los moderados que componen la gestora. Aquí no valen frases hechas, ni planteamientos sin fundamento, ni líderes (o lideresas), solo que se recomponga la verdad. Lástima que, a falta de un liderazgo que ilusione, Javier Fernández no de un paso al frente, no se entiende muy bien por qué.

Pedro Sánchez cada vez más ausente, solo una persona le mencionó en el transcurso de la jornada, y de pasada, en el debate a puerta cerrada. Han pasado solo tres meses desde su defenestración, pero parece que hubieran pasado tres años. Cada vez cuenta con menos apoyos, Por eso son muchos los sanchistas que le están aconsejando que no lo haga porque beneficiaria a Díaz que, por su parte, sigue pensando la oportunidad de su candidatura y, dado que todos dan por hecho que se presentará, sigue sin dar el paso que necesita el partido para un debate ideológico que suavice su crisis interna.

Por lo pronto ya ha empezado la competición por el poder. Patxi López el primero en debutar, lo hizo el sábado en Portugalete, supongo que por aquello de quien madruga Dios le ayuda. Susana Díaz, hasta ahora rezagada y sumida en una duda táctica, cruza despeñaperros para dirigirse a la militancia de otras comunidades, en principio Casilla y León. Mientras Pedro Sánchez, en sus maniobras de tejer una red de encuentros y desencuentros, se prepara para debutar en Sevilla donde viajara el 28 de enero, territorio más próximo a Díaz, su principal competidora, que no hará de anfitriona de Sánchez pues ese mismo día tiene un acto en Cádiz en el que también participará Alfredo Pérez Rubalcaba.

Oficialmente, las primarias de mayo para elegir secretario general del PSOE no están convocadas. Pero es un hecho que los que pretenden ser sus protagonistas han comenzado su particular carrera electoral. La guerra interna por hacerse con el poder ha resurgido con fuerza, sin que el PSOE tenga claro su futuro político, ni las bases del proyecto en el que pretende convertirse. Es evidente, el partido está más dividido, si cabe. Solo cambiando y recuperando el apoyo de los votantes podrán lograr unirlo y la estrategia política que se está siguiendo no lo va a permitir. El PSOE seguirá como pollo sin cabeza, en la línea iniciada por el denostado ZP, su pacto del Tinell, y su cordón sanitario contra el PP, seguido al pie de la letra por Sánchez en su obsesión por llegar al poder a costa de vender España a cualquier precio y, en ese viaje sin retorno, se alía en ayuntamientos y comunidades con la extrema izquierda, nacionalistas y secesionistas. Su espejismo, que dio el pego en forma de epidemia de populismo y demagogia, ha sido la gran amenaza de la sociedad democrática, ahora quiere capitalizar su frustración a través del espíritu de la represalia. Una sacudida de desagravio, de desquite, de perdedores en busca de revancha aderezada con ingredientes del desengaño, la ira o el fracaso. Su discurso explota el desencanto con la cínica promesa de falsas esperanzas. Todo su mecanismo es fraudulento: los diagnósticos están sesgados, los enemigos son ficticios y las soluciones adulteradas. El descarrilamiento del PSOE no es que haya sido el gran problema de 2016 sino que lo pueda continuar siendo en los próximos años.

23 de enero  2017    Las fotos pertenecen a sus autores

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