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Los ediles del cambio

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Metamorfosis de Madrid: Iglesias y su tropa. Carmena y compañía 

Madrid es tan variada y atractiva que exige del cronista una entrega incondicional. Abundan movimientos artísticos que generan un especial agenda. Esta ciudad pide a gritos un alcalde o alcaldesa que comparta con ella su potente personalidad, porque Madrid tiene un singular relato.

Madrid no solo es una población de futuro, es una ciudad llena de recuerdos, si volvemos la vista atrás, se recogen, se adornan y se recrean, una y otra vez, los mismos temas tratados y reiterados, por dos grandes autores que ya son clásicos en su género, Mesoneros Romanos y Pedro de Répide, cronistas perpetuos que dedicaron a Madrid las mejores páginas de su historia y dieron grandeza a esta ciudad a través del amor que le profesaron. Aquí han nacido  hombres insignes, Lope, Quevedo Calderón, Madrid ha sido el centro de la producción intelectual de España. La literatura española es, en gran parte, literatura madrileña, escribe Azorín, que describe en su obra literaria un Madrid interiorizado y participante en crónicas denunciadoras que fueron una constante en el orbe literario de Larra... Se diría que Madrid se agota con el chotis, el género chico y los sainetes de Arniches, apenas un instante, muy pintoresco pero nada más, porque Madrid ya fue hace siglos capital del mundo, cabeza del imperio más grande que jamás existió, y se vio obligada a  asumir esa capitalidad con prisas e improvisaciones, sin tener preparada su infraestructura. Este fue el gran reto de los regidores que se han sucedido a través de los años al frente de la alcaldía; proyectos para el engrandecimiento y desarrollo: aparcamientos subterráneos, nuevas plazas y glorietas, mayor amplitud de aceras, remodelación y ampliación de la red de metro y autobuses, el gran esquema de trazado “Metamorfosis de Madrid” con su proyecto estrella de ampliación de Castellana y operación Chamartín, Ciudad de la Justicia,  Ciudad Olímpica, entre otros, suponen un avance espectacular en la modernización de la metrópoli. Independientemente de la  importante cantidad de puestos de trabajo que supone la realización de estos proyectos. 

 Madrid, siempre extrovertido, castizo y acogedor, hospitalario,  pletórico de luz y espectáculos en sus noches, rezuma alborozo, júbilo y regocijo en sus calles y en sus plazas, dando a su ambiente nocturno un peculiar encanto. En suma, estamos ante un Madrid polifacético y singular, capital de una de las monarquías más antiguas del mundo, que pone sobre las demás ciudades un rasgo distintivo;   además de Corte, Madrid es Villa, y como tal tiene su propio ritmo. A diferencia de Podemos y Carmena, que gobiernan a golpe de ocurrencia, Madrid es una metrópolis moderna que crece y progresa, cuajada de jóvenes inquietos, comprometidos, que quieren cambiar una nación, una capital, para incorporarla constantemente al mundo contemporáneo, y a los avances tecnológicos que están revolucionando nuestro universo.  

Da vértigo escuchar el eco de uno de los gobiernos municipales más estrafalariamente variopinto de la historia de la capital. Sus ediles están acumulando un singular currículo: Rita Maestre condenada por asaltar una capilla de la Complutense medio desnuda  e irreverente, y no ha dimitido porque una cosa es predicar y otra dar trigo. La concejala, Celia Mayer, contrata titiriteros que, en un espectáculo para niños, ofenden a  las víctimas del terrorismo con apología a ETA, escenifican como se viola a una monja o se ahorca un cura. Zapata que, en zafio comportamiento, inunda las redes sociales con mensajes ofensivos y humillantes sobre donde puede ir Irene Villa por repuestos de sus miembros mutilados. Esto sí que es llegar a extremos insuperables de miseria. 

 Podemos es el partido de la provocación, de la chulería, de la contradicción, de la redistribución a la inversa, de la manipulación de la normativa: “a la valenciana” algo así como un gobierno de la anarquía, refugio de amiguetes y paniaguados en cuantía suficiente como para minimizar la acusación a la “casta” de su discurso, anterior a su llegada al Ayuntamiento.  

 Como ocurre con las grandes urbes el escritor puede comenzar contando los aspectos monumentales que tan abundantemente adornan a esta bella ciudad pero, desgraciadamente, desde que Podemos y sus afines llegaron al poder, con la señora Carmena de regidora,  solo le queda el desahogo de afirmar lo que sufrimos a diario: es sucia, incomoda, caótica en el tráfico. El ciudadano ve como languidecen sus barrios nacidos a albur de la codicia, pero sobrevivirá a la pésima gestión porque Madrid es resistente por naturaleza. El turista llevará una mala impresión de sus ediles, pero no podrá sustraerse a su belleza y encanto.  Todo está bullendo en esta metrópolis que vibra al margen de la política. Aunque mucho me temo, si todo sigue así, dentro de nada será irreconocible. Sus plazas y glorietas más emblemáticas están inundadas de suciedad y abandono; el trafico caótico, no hay gestión y lo más curioso, en lugar de reflexionar sobre que están haciendo mal y si el concejal de limpieza, o de turno,  está en la onda, aumentan el gasto en una costosa campaña publicitaria para que los madrileños seamos los que enmendemos planas, es decir que en vez de corregir sus desaguisados seamos los ciudadanos los responsables.  Muy propio del absolutismo anárquico, culpar a los demás de sus desmanes, copia del proyecto expansivo del chavismo. Con este equipo de desgobierno y trámite tan estrafalario, más pronto que tarde será una localidad fantasma. Si no se renuevan los accesos, se complementan las vías de circunvalación, si  no se modernizan las carreteras, si no se  dinamiza los proyectos de ampliación, si no se dan facilidades a las empresas extranjeras, a las grandes inversiones, si no se dan facilidades a los empresarios españoles, el retroceso será imparable. El desgaste va implícito, está despojado de importancia y utilidad. En el discurso de Podemos –la alcaldesa Carmona actúa teledirigida-, solo cuenta el espectáculo, la sobreexposición mediática, la utilidad del telediario hacia una audiencia desencantada que necesita ilusionarse y se agarra a un clavo ardiendo. Podemos se escuda en la provocación para intentar convencer con su demagogia de cambio y de progreso, pero sus ofertas no tienen ningún valor, son una sucesión de imágenes diluidas en contradicciones y rectificaciones que deja vacío su discurso. 

La desgracia de esa forma de proceder es que no se limita a Madrid, está ocurriendo en otras importantes capitales  españolas: Barcelona, Valencia, Cádiz, Sevilla... donde se augura  un futuro tan incierto como escandaloso. Cambian, rompen o modifican las tradiciones más entrañables por ocurrencias estrafalarias que afectan a la sensibilidad y sentimientos de las personas. Con un ejemplo basta. España es un país católico en su gran mayoría; independientemente de que el político comparta o no estas creencias, las tradiciones religiosas que con tanto arraigo se intensifican en Semana Santa deben ser respetadas aunque no sean compartidas. La fe, cuando arraiga en la mente de un pueblo, se hace culto y también cultura.  Si además de celebración litúrgica es representación popular, como es nuestro caso y, especialmente, en Andalucía que tanta belleza ha generado en todas las expresiones del arte –con repercusión internacional- donde su expresividad es antológica: sus imágenes no solo son deleite para los ojos, conmueven el alma, y producen regocijo en el creyente que exige respeto y consideración. 

El Gobierno del ayuntamiento de Sevilla puede, lo están demostrando, proclamar la abolición de las más firmes tradiciones y acto seguido disponer algo aberrante  que devasta su propia coraza leninista. Cada vez más odio y más revancha. La procesión que han incorporado como mofa, supongo,  de esta supuesta Semana Santa que proponen,  causa pavor, llamada la “vagina de plástico”, aberración irreverente que no solo ofende, es denigrante para un país en su mayoría católico. Una manifestación denominada por los manifestantes como “Procesión del santísimo coño insumiso”, todo ello a ritmo de tamborrada y presidida por el “paso”, que incita al odio y la violencia por motivos referentes a la religión y creencias. Este es el partido que nos da lecciones de ética generacionista. 

Pero el colmo del esperpento se ha producido en la Ciudad Condal, durante la ceremonia de los Premios Ciudad de Barcelona, la concurrencia no salía de su asombro, alguien con disminuido cerebro y mutilado nivel intelectual,  inicia el recitado de un texto  que dejó atónitos a las autoridades presentes: “Madre nuestra que estás en el cielo, sea santificado vuestro coño.... hágase vuestra voluntad en nuestro útero... Y no permitáis que los hijos de puta aborten el amor y hagan la guerra". La descerebrada poetisa acaparó el aplauso de la alcaldesa de ciudad Ada Colau -que tiene acreditado su bajo perfil- coreada por su "corte", el reproche y desprecio de otros que, avergonzados,  abandonaron el recinto. No es cuestión  de adjetivos, se trata, más bien, de miseria moral, de categoría humana, de valoración  personal. La pretendida poetisa, autora y ejecutante de semejante engendro, se ha rebajado a la categoría  de escoria humana  extrema. No sé si la señora Colau –cómplice directo- tendría que estar en una pescadería, cualquier pescadero superaría en categoría intelectual. El Ayuntamiento de Barcelona reclama mayor presencia en su “primer edil”: En la ostentación de lo mediocre reside la psicología de lo vulgar  

Lo más sorprendente es que siendo una minoría se permiten estas aberraciones con la pasividad del  PSOE, con cuyo apoyo gobiernan en muchos casos, o a la inversa. El electorado español, que ha demostrado su madurez y categoría intelectual en momentos clave, debe tomar buena nota. 

Pero volvamos a Madrid, capital de España. Estos progresistas gobiernan con la idea de que hay que cambiarlo todo, hasta lo que tradicionalmente está funcionando con normalidad y ha sido aceptado de forma  unánime. La cabalgata de Reyes, por ejemplo, de gran ilusión para los niños y en cuyo gozo participa toda la familia. Fiesta que ha sido cuidada con esmero con independencia de la formación política que haya gobernado, porque se trata de un sentimiento profundamente arraigado en España, aceptado por una gran mayoría y  patrimonio de algo tan inocente como nuestros hijos, nietos, hermanos, sobrinos...  contagiando al resto de la familia. Este año, la población infantil se despertó con la tradicional cabalgata de Reyes Magos y se frustró un poco con el desfile circense en que se convirtió esta cabalgata, a fuerza de modernismo, innovación y ocurrencias vanguardistas del autor intelectual de estos actos públicos, el concejal o concejala de fiestas o festejos constantemente se supera en el esperpento. Cualquier ocurrencia es válida para convertir en caricatura aberrante, de mal gusto, la tradición más entrañable, dando muestra de hasta donde son capaces de llegar si  les damos la oportunidad de seguir trepando en el poder.   

Madrid se ha visto afectada recientemente por diferentes motivos, cada una de peor gusto e inoportunidad, desde una exposición pictórica de carácter pornográfico centrada en la vagina –“coños”-: así la denominan sin rubor, en un centro cultural lleno de niños. La alcaldesa Carmena que sale de Málaga y se mete en Malagón no controla a sus equipo, ni lo pretende, en este caso Mayer y Galceran, han caldeado los ánimos en el distrito de Tetuán y tuvo que ser cerrada ante la protesta de decenas de padres. 

Y como esto es una fuente inagotable de ocurrencias, el insólito caso de Victoria Roselll, exjuez y diputada de Podemos, proyectada como futura Ministra de Justicia del posible gobierno de progreso, vacila por los aeropuertos cargada de autoridad, exigiendo agasajos y privilegios, haciendo valer su condición de parlamentaria en sus delirios pidiendo la sala de autoridades que de ninguna manera contempla su cargo de diputada. Tras intentar saltarse el control de seguridad y, requerida por tres veces por la guardia civil para que enseñara el DNI, la respuesta “no me da la gana”, pone de relieve las ínfulas de la diputada. Actitudes que ponen de manifiesto lo que cabría esperar de esta señora si algún día tuviéramos la desgracia de que se confirmara su nombramiento como ministra de Justicia.  

 En su intento de resucitar odios irrenunciables,  relacionados con lo que ellos llaman memoria histórica, retiran el retrato o busto del Rey creando una encontrada división de criterio y una descortesía innecesaria. Quitan o rompen  monumentos que forman parte de nuestra historia en un desafío constante de la Ley.  Ellos han llegado a donde están gracias a la tolerancia que ofrece la democracia que no respetan, ofendiendo a los símbolos que la representan, quitando la imagen del Jefe del Estado de los edificios oficiales, o los símbolos religiosos que, hasta ahora, habían sido respetados, sea cual fuere el color del Gobierno en el poder. 

La señora Carmena, que gobierna la capital de España a golpe de Podemos, no deja de sorprender. Ejecuta y rectifica  con tanta desfachatez como indolencia, una ocurrencia sucede a la otra en fase de delirio, impropio de una persona que ha ejercido como juez: hace pensar que la imparcialidad en sus sentencias pudo haber sido tan arbitraria como su estado de ánimo?. Empezó cambiando el nombre a las calles de Madrid, en función de sus valores y visión sesgada, sin consenso democrático, incumpliendo las más elementales normas de convivencia. El callejero de Madrid, como el de cualquier otra ciudad, debe ser un homenaje perpetuo a la concordia y la reconciliación, que fueron y sigue siendo cimiento de nuestra libertad. El resultado es claramente perceptible para propios y extraños y nos ha dejado sin algunas señas de identidad de la ciudad como símbolos y referencias de su imagen. 

Quitar vestigios de personalidades históricas muertas antes de la guerra civil, vulnera la Ley de Patrimonio Histórico, como ha sucedido con Calvo Sotelo y su recuerdo en Velázquez 89, asesinado en la madrugada del 13 de julio de 1936, unos días antes de la contienda. O la placa en recuerdo de ocho carmelitas muertos el 18 de agosto de 1936, retirada del cementerio de Carabanchel, que han tenido que rectificar porque el disparate es inadmisible y, más, en un lugar de propiedad privada. 

 Ahora pretende cambiar también el nombre del Valle de los Caídos y llamarle  Valle de la Paz. Ya me dirán la ocurrencia,  esta señora vive en el “chocheo” más demencial. Fue construido en el franquismo, pero solo es un monumento, una gran cruz que solo pretende honrar a todos los muertos, con independencia del bando por el que ofrecieron su vida. La historia es como es y, supongo, que tanto ustedes como yo queremos que nuestros hijos o nietos conozcan la historia tal como fue, sin adulteraciones sesgadas que puedan manipularla. 

El disparate sucede al despropósito, no solo toleran el movimiento okupa contra la propiedad privada, sino que lo impulsan cediendo edificios emblemáticos para ser convertidos en comunas indecentes.     

 Disparan contra todo lo que representa imagen de España, como si fuera un espacio sideral y ellos extraterrestres. Los toros forman parte de nuestra cultura, es una de nuestras tradiciones más arraigadas, y las plazas de toros como sus festejos taurinos forman parte de nosotros, una profesión de reconocimiento mundial y forma de vida para una gran parte de la población. Si a usted no le gustan los toros, no vaya, a mí no me gusta usted y me limito a criticarle, no se me ocurre agredirle. La Escuela Taurina Municipal Marcial Lalanda, de Madrid, no solo era sueños de  muchos jóvenes sin recursos, ofrecía formación y futuro. Suspender la modesta subvención ha sido un despropósito más que incrementa esta interminable lista.  

A pesar de todo Madrid sigue unido a su historia tanto en los momentos de ilusión colectiva como en los de desesperanza, y así sigue con el paso de los años. En cualquier caso, racionalizar y controlar el impulso cotidiano y la actividad de sus habitantes es una necesidad y una exigencia ineludible vinculada a la administración municipal y a sus regidores.

Eblolgdepacobanegas 8 de abril 2916

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