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Pujolandia y el brazo tonto de la Ley

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Pujolandia y el brazo tonto de la Ley 

    Pujolandia es un territorio  no definido –pronto país costero del antiguo Reino de España-, donde la Ley, ni es Ley ni se le espera.

    Cuando la desvergüenza se extiende como un reguero de pólvora, inundando zonas de poder supremo que si no hicieron lo consintieron, la Ley muestra su brazo más “Torrente” y el esperpento, con disfraz de cirujano, anestesia el circuito para que el bisturí diseccione convenientemente y no cante en la trayectoria.  Pero canta, con tal potencia de voz que los dos tenores más la soprano acoplaron conciertos en el Palau, que dio sus frutos abundantes, frecuentes y generosos, porque entonces la demasía permitía estos derroches, y todos aplaudían al honorable y su corte dinástica, que ni los “7 niños de Écija” habrían igualado de haber coincidido en el tiempo. Ni el mago más Tamaríz habría sido capaz de tales juegos malabares, ni el prestidigitador más sorprendente mejoraría este espectáculo, de tal “magia borras” que hasta el jurado que tiene que determinar medidas ejemplarizantes se rinde a la evidencia preguntando, unos a otros, los procedimientos a seguir a la hora de cubrir sus vergüenzas. Nunca como en este caso la Ley fue tan “brazo tonto”, ni “Torrente”, caso de que se les pueda comparar, tan “brazo listo”. Las riquezas salen, lucen y se multiplican, huelen e inundan de hedor a los estamentos y todo el mundo mantiene el tipo por si  el mago de la honorabilidad tiene alguna gallina escondida en el  pañuelo, a algún sapo que pueda inundar a cualquiera de los que todos sabemos pero que nadie se atreve a mencionar abiertamente: fueron cómplices potenciales, si no por intereses personales, sí por conveniencias políticas. 

      Los “maletines”, coches “mensajería” -que no “Fórmula 1” -que también-,  han circulado y circulan por Pujolandia como territorio de Al Capone o Al Capones -que tanto monta-: la mafia es la mafia que o te enfrentas a ella con decisión y  dispositivos –tipo Eliot Ness-, o ella se enfrenta a ti tapándote la boca o cortándote el resuello. Lo hemos visto, lo estamos viendo y lo veremos, pues tanto el “Virrey” como sus “play-boys”   tienen cuerda para rato y para sucesivas sucesiones, van “sobraos” porque los que tienen que juzgar vienen “escasos”. Tanto lo es el que la hace como el que la consiente, menos en este país que ni el que lo practica  ni el que lo comparte  y, suponiendo que se aplique la Ley, poquito, no vaya a ser que nos salga el tiro por la culata.  Los políticos tienen recursos para todo. Y si no, la táctica Uri Geller con poderes psíquicos, te la meten doblada, la cuchara quiero decir, pues hay que ver la fama que dio al amigo José María Íñigo. 

     La democracia también tiene lagunas, como en los viejos tempos hay que hacer juegos malabares para decir lo que se quiere decir, pero menos, utilizando metáforas y sugerencias que suavicen el efecto,  no vaya a pasar como con aquel sacristán que habiendo perdido una hoja del libro de oraciones empezó a rezar el credo por la mitad: Poncio Pilatos fue crucificado muerto y sepultado. 

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