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Nosotros los Iconos de la Resistencia

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Nosotros los iconos de la resistencia

Por Juan Rodríguez Ruiz

 

Lírica era -hasta ahora- el género literario por el que se transmitían emociones con el soporte del verso o poema ( Sonetos líricos de Lope; la lírica de Góngora…). En el género escénico, el lírico era el que se manifestaba a través de música y canto (opera, opereta, zarzuela…). Ahora, la lírica se adquiere en farmacias. ¡Es un medicamento y qué medicamento! Pregunte a su boticario y tenga siempre uno a mano. No hace falta que me lo agradezca sin probarlo.

 

Me doy cuenta de que he escrito “boticario” y la juventud se preguntará con razón, ¿y quién es ese?

Y es que pertenezco ya irremediablemente al sindicato de los desplazados. ¿Que no existe ese sindicato? Me lo temía. Y sin embargo conozco a muchísimos de la peña que suspiran por lo mismo que yo y por eso pensé que bien podríamos formar el hipotético sindicato ese que digo. Sin ánimo de lucro,claro.

Creo que nosotros, los que ya - llenos de “orgullo y pasión” como en la película- hemos pasado la frontera en la que se rompe el dicho inglés de que “life is short”, es decir los 75 años, los que nos valemos por nosotros mismos y nuestra pensión, los que hemos incluso tenido el atrevimiento de manejar algo de ordenador, email, whatsApp, sms y poco más, que visitamos a los médicos tan solo por el ritual de unas revisiones prostáticas, de tensión y nimiedades por estilo, en vez de ser sujetos de admiración, deberíamos concitar el despliegue de la paciencia y la comprensión de nuestros conciudadanos. Un poco de respeto, amigos.

Me explico: Hemos atravesado guerras (fratricidas y mundiales), años de paz y racionamientos, transición del franquismo a la democracia; el jeroglífico de siglas y partidos, el tocomocho del euro por la peseta; el Gran hermano y los casposos de la telebasura, Eta y sus encapuchados, a los empecinados independentistas, el cierre de la Monumental de Barcelona, Gallardón y su proyecto-río, el Código da Vinci, el “Pajaritos por aquí”…las taitantas versiones del cancionero de Eurovisión… Y no pedimos ninguna medalla del sufrimiento por la patria (que en nuestro derecho estaríamos, no de pedirlo, sino de que se nos otorgara). Ni siquiera en la categoría de hojalata como los chorizos (que ya hay bastante chorizo para tan poco pan, como se grita por ahí.) Qué va.

Nos basta con el salvoconducto de la comprensión y la paciencia. Y que se nos respete a los miembros, ya digo, de este sindicato si nos confundimos demasiado en el manejo del

móvil y el chateo; si no entendemos el galimatías de las señales de carretera con su E3; A 202; B 15 H, rádar… Y lo más fino, el saber descifrar ese nuevo y dictatorial diccionario para el que nadie nos proporciona guía fiable.

Porque nosotros sí que somos el trending topic de nuestro tiempo cuando después de tantos siglos de existencia del universo, ahora tenemos que saber qué son los quarks y gluones. Y entender que se nos hable sin pestañear de backstage, fittings, castings, virales. (Todos ellos términos fashionistas). Están haciendo con nosotros un overbooking para arrinconarnos como los sin billetes. No sabemos manejarnos ante un hasgtag por más que nos consideremos tuiteros o followers. Y menos mal que no nos devuelven con una manta y un refresco como a los de las pateras.

Es lo que tiene ser vecino en una smart city o ciudad inteligente donde los de mi peña no logramos entendernos cuando en vez de tiendas de rebajas hoy se compra, vaqueros rotos y gastados en oulets. Y es que para todo, hasta para manejar cajeros automáticos, hemos de tener en cuenta nuestro target. Claro que a poco que sepamos tunear nuestro vehículo un viejo colega nos procura un cameo con Clooney o Julia Robert. Algo siempre mejor que padecer mobing, cuando lo que nos reconfortaría sería pasar una tarde en un buen spa, tomar unas birras y hasta vivir en un loft. ¿Y para qué seguir cuando lo indispensable es tener socio con aldabas o formar mogollón con Junt per si?

Todo nuestro anhelo es lograr, como proclamó Massiel, ser iconos de la resistencia y modelos sufridos de cualquier biopic, antes de alquilar un cunda y buscar extraños paraísos en nuevos estados emergentes con una prima de riesgo acomodada, un alto blindaje y que nuestro Ibex-35 mantenga a bajo nivel el precio del barril de lo que sea.

Por favor, que se nos coloque en el tarro, aunque sea bombillas de larga duración y pilas alkalinas; que no estamos tratando de liarla parda, meter la gamba o exigiendo vivir a cuerpo de rey, ¡esa es la verdad!

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